La Observación Cuántica de la Emoción

La visión cuántica de las experiencias humanas sugiere, tal y como hemos visto en anteriores artículos, que nuestra conciencia no es solo individual. Las emociones y pensamientos que experimentamos están influenciados por el entorno y la comunidad en la que vivimos. La mente no funciona de manera aislada, sino como parte de una red de conexiones e interacciones que moldean nuestra percepción del mundo.

La conciencia colectiva nos invita a ver nuestra identidad no como algo separado, sino como parte de una energía compartida que une a todos los seres. Lo que pensamos y cómo interactuamos con los demás influye en la manera en que comprendemos la realidad.

La emoción como experiencia opera en un nivel vibratorio moderado-alto, especialmente cuando se trata de emociones positivas como la gratitud, el amor y la compasión.

Al mismo tiempo es una herramienta clave para transcender el plano puramente material e interactuar con los niveles superiores de conciencia. Actúa como un puente entre el pensamiento racional y las experiencias más sutiles, como la intuición y los arquetipos, que también hemos descrito previamente.

Consideramos las emociones como expresiones de un campo cuántico más amplio, más allá de reacciones químicas en nuestro cuerpo (la cual cosa también es obvia), de tal forma que se convierten en experiencias que conectan la mente y el cuerpo.

La Experiencia de la Emoción en el humano

Tomando como referencia al Dr. Amit Goswami, entendemos nuestras emociones como manifestaciones de un campo cuántico más amplio, donde cada sentimiento puede transformarse y resonar con la vibración del universo. Las emociones son energía en movimiento, algo que vibra en un espacio no solo físico, sino también espiritual, lo que provoca que cada emoción sea única y dinámica. De esta manera, si somos capaces de reconocer la interconexión entre nuestras emociones y nuestro estado de conciencia, podemos empezar a adoptar un enfoque más proactivo hacia nuestra salud emocional y bienestar, permitiéndonos trabajar con las emociones en lugar de reprimirlas o ignorarlas. Esta visión destaca la importancia de comprender que nuestras experiencias emocionales no son simples, sino complejas interacciones de energía y conciencia, ofreciéndonos una poderosa herramienta para observarnos a través de ellas, y permitiendo la transformación tanto individual como de nuestro entorno.

En este sentido, las emociones vibran a frecuencias más altas que el pensamiento racional y la sensibilidad física, y pueden elevar la energía personal hacia estados superiores de conciencia. Pero al mismo tiempo, las emociones negativas, como el miedo o la ira, tienen una vibración más baja que puede limitar la conexión con niveles trascendentales.

Una vez más, la interacción y la experiencia se hace más positiva y profunda cuanto más nos acercamos a las experiencias agradables.

Ello no impide observar y percibir la experiencia de emociones desagradables, ahí está el reto de la observación y la trascendencia.

Características de la Experiencia de la Emoción

  • La emoción es Subjetiva y Sensorial: La emoción no está ligada a la lógica, sino a la percepción subjetiva y a como cada individuo interpreta un estímulo interno o externo. Aquí tenemos una clave importante que desarrollamos en el siguiente punto, que vincularemos con el anterior artículo relacionado con la sensitividad humana.
  • También es Energética y Dinámica: Cada emoción tiene una carga energética que afecta directamente tanto al cuerpo como a la mente. Las emociones positivas elevan la frecuencia vibratoria, mientras que las negativas la disminuyen. La idea es utilizar ese dinamismo a favor del restablecimiento de nuestro flujo natural de energía vital.
  • Está íntimamente conectada al cuerpo físico: Las emociones tienen manifestaciones físicas, como cambios en la respiración, la frecuencia cardíaca y la tensión muscular.
  • Normalmente es una experiencia transformadora: Las emociones pueden generar cambios profundos en los estados de conciencia, conectando el plano material con el espiritual.

Relación entre emoción y energía vital

Las emociones no son únicamente respuestas psicológicas y fisiológicas, también tienen una dimensión energética. Son expresiones de energía que fluyen a través del cuerpo de energía vital, un campo invisible pero fundamental que sustenta el bienestar físico, emocional y espiritual. Este cuerpo energético, a menudo relacionado con conceptos como los chakras en las tradiciones orientales, actúa como un puente entre la mente y el cuerpo físico.

El cuerpo de energía vital funciona como un sistema de flujo, en este sentido explicamos en el artículo IV la capacidad de percibir movimientos en ese flujo energético individual, que, aunque interactúa con el entorno, nutre a través de su naturaleza y coherencia a nuestro organismo.

Retomamos el esquema que utilizamos en su momento para ilustrar la relación entre Sensitividad, Cuerpo de energía vital y Emoción.

En este sentido, una emoción sería una experiencia en la que asociamos una percepción de movimiento en nuestro flujo de energía vital, al recuerdo asociado que almacenamos en la memoria sobre esa percepción.

Por ejemplo, retoma esa sensación de vacío momentáneo, como si tu cuerpo quedara suspendido por un instante, mientras tu estómago parece flotar dentro de ti, que experimentas cuando hay un cambio súbito de velocidad.

Esa sensación es neutra, es la percepción real del cambio de velocidad que experimentamos a través de nuestros sentidos y nuestra energía vital.

Si esa sensación la asociamos al recuerdo de una caída en bicicleta, la experiencia emocional puede ser desagradable; si la asociamos al recuerdo de estar con nuestros amigos en un parque de atracciones puede ser muy agradable.

¡Y aquí tenemos nuestra capacidad mental para reconducir los flujos energéticos!

Cabe destacar que cuando una emoción no se procesa adecuadamente, puede alterar el flujo energético, manifestándose en tensiones físicas o malestar emocional. Por ello cabe atender y poner conciencia a las emociones.

Lógicamente, es más fácil atender las positivas como el amor y la gratitud, puesto que generan patrones vibratorios fluidos y armoniosos con nuestra propia coherencia energética.

Se siente igual de importante atender las emociones negativas como el miedo o la ira ya que crean bloqueos y desequilibrios energéticos, interactuando de forma no coherente con nuestro flujo natural.

Limitaciones de la Experiencia de la Emoción

Narramos algunos ejemplos relacionados con la desatención a la experiencia emotiva:

  • Volatilidad: Las emociones pueden ser inestables y momentáneas, lo que dificulta su uso continuo como fuente tanto de reequilibrio energético como de conexión espiritual. Ejemplo: La alegría intensa puede ser temporal y fácilmente reemplazada por la frustración ante un problema.
  • Posibilidad de bloqueo energético: Hemos comentado que las emociones negativas, como el miedo o la ira, pueden bloquear la elevación vibratoria, limitando el acceso a niveles superiores de conciencia. Ejemplo: Una situación de estrés prolongado puede generar estancamiento emocional.
  • Subjetividad excesiva: Las emociones a veces tienden a distorsionar la percepción objetiva, lo que puede dificultar la toma de decisiones cuando requerimos de una implicación racional. Ejemplo: La tristeza puede generar un sesgo en el juicio, haciendo que algo parezca peor de lo que realmente es.
  • Dependencia externa: Algunas emociones dependen de estímulos externos, lo que puede generar poca solidez en el mantenimiento de la experiencia esos estímulos no están disponibles. Ejemplo: La felicidad basada en la aprobación externa puede ser limitada y frágil.

Por todo ello, la propuesta siempre se basa en atender la emoción como herramienta para utilizarla a nuestro favor, independientemente de que sea más o menos agradable.

Utilidades de la atención a Experiencia de la Emoción

Narramos algunos ejemplos de atención a la experiencia emotiva:

  • Elevación vibratoria: Atender conscientemente las emociones positivas, como el amor y la gratitud, se convierte en una herramienta poderosa para elevar la frecuencia vibratoria y conectar con niveles superiores de conciencia. Al mismo tiempo nos permite conectar con la parte más elevada de nuestro flujo y de nuestro ser. Ejemplo: Practicar la gratitud de forma consciente y diaria puede generar un estado de conexión con la parte más sutil de nuestra naturaleza y con nuestro entorno cercano, incluso facilitar la percepción con el campo cuántico.
  • Facilitación de la intuición: La emoción prepara el terreno para la intuición, creando una apertura que permite captar verdades más profundas o sutiles. No olvidemos que la emoción proviene (o puede provenir) de la percepción sutil de un movimiento en el campo energético, y ello se relaciona con la experiencia intuitiva que también va más allá de los sentidos físicos. Ejemplo: La experimentación consciente de empatía por alguien (piensa en una conversación con un niño), permite tener un acceso a la información sutil que abre el acceso a la intuición y la información sobre sus necesidades.
  • Impulso de acciones creativas: Las emociones son motores de la creatividad; no importa si son agradables o desagradables, los desengaños amorosos, por ejemplo, pueden ser fuentes de inspiración muy fértiles. Cualquier tipo de experiencia de pasión puede inspirar la escritura, u otra acción inspirada a través de esa emoción. La creación de arte o nuevos proyectos, son también impulsados en muchos casos por emociones que identificamos y atendemos conscientemente. Ejemplo: En general, el entusiasmo por un tema específico puede conducir a la generación de ideas innovadoras.

Integración emocional y energética

Las emociones no solo influyen en nuestra mente, sino también en nuestro cuerpo y energía vital. Según Amit Goswami, desarrollar una percepción consciente de estos movimientos energéticos permite comprender su impacto y promover un equilibrio interior.

  • La conexión entre cuerpo, emoción y energía. Las emociones generan sensaciones físicas como calor, presión o vibraciones, que indican cambios en la energía vital. Por ejemplo, sentir calor en el pecho al experimentar alegría refleja una expansión energética en esa área. A su vez, prestar atención a zonas de tensión, como la opresión en el abdomen, puede revelar bloqueos emocionales relacionados con el miedo o la inseguridad, tal y como hemos ido narrando previamente.
  • Impacto de la integración emocional. Procesar y liberar emociones conscientemente permite alcanzar un flujo energético equilibrado, favoreciendo el bienestar. A través de emociones positivas, es posible elevar la vibración energética, conectando con niveles superiores de conciencia. Además, transformar emociones negativas en positivas mediante el perdón, la gratitud o la meditación purifica el cuerpo vital y restablece su equilibrio natural. Ambas caras de la moneda agradable / desagradable son herramientas útiles para equilibrar nuestro flujo energético. Quizás no podemos estar siempre en estados elevados -por tanto agradables- de emoción, pero sí utilizar a nuestro favor esas experiencias.
  • Prácticas para armonizar emociones y energía vital. La mejor opción es ir moldeando nuestra propia práctica y atención a nuestros flujos. La propia toma de consciencia con relación a nuestro flujo, la dinámica constructiva de dedicar tiempo a observarnos puede ser la mejor opción. Aun así, podemos exponer algunas de las herramientas más utilizadas y conocidas.
    • Meditación y visualización: Concentrarse en los chakras y visualizar el flujo energético ayuda a liberar bloqueos y fomentar emociones positivas.
    • Respiración consciente: Técnicas como la respiración abdominal profunda facilitan la liberación de tensiones y estimulan el movimiento energético.
    • Movimiento físico consciente: A parte de las típicas actividades como el Yoga, Tai Chi, Chi Kun (…) la realización de prácticas deportivas que nos satisfagan como correr, nadar (…) de forma consciente asociada a cada movimiento también permite fortalecer la armonía entre cuerpo, emoción y energía vital.