Señas de identidad del momento actual de la humanidad
El video presenta una conversación en directo en Nueva Humanidad Televisión entre Francisco, Paqui Mancilla y Emilio Carrillo, donde se analiza el libro «Señas de identidad del momento actual de la humanidad». Emilio Carrillo identifica siete signos de los tiempos que definen el momento actual: cuatro generados por la acción humana (distopía creciente, apostasía, iniquidad y nuevo orden mundial basado en desorden global) y tres que surgen del desenvolvimiento planetario (aceleración del tiempo, removimientos y la sala de los espejos). Carrillo explica que la apostasía representa la expulsión de lo espiritual y transcendente de la vida, culminando en el transhumanismo actual. Destaca la importancia del discernimiento al usar tecnologías como la inteligencia artificial, advirtiendo sobre el riesgo de convertirnos en terminales de las máquinas. Como guías fundamentales para navegar estos tiempos, propone la paz y la plenitud como brújulas internas, enfatizando la diferencia entre vivir y sobrevivir. Carrillo presenta datos económicos que muestran cómo el 1% del 1% de la población controla la mayor parte de la riqueza mundial, configurando un nuevo orden mundial con fecha objetivo en 2030, según la agenda aprobada por Naciones Unidas en septiembre de 2015. Concluye que estamos en el lustro final hacia 2030, faltando solo 4 años para la materialización completa de este nuevo orden.
Aspectos destacados
Presentación del programa y bienvenida a los participantes
Francisco da la bienvenida al programa de Nueva Humanidad Televisión a las 7 de la tarde hora de España, presentando a su compañera Paqui Mancilla y al invitado Emilio Carrillo. Francisco menciona que llevan cinco años compartiendo estos episodios cada 5 meses aproximadamente. Paqui saluda a la audiencia y expresa su agradecimiento por acompañarlos en esta charla que considera muy interesante. Emilio Carrillo responde cordialmente, calificando estos encuentros como «todo un clásico» y expresando su gratitud por participar.
Introducción al tema central: las señas de identidad de la humanidad actual
Francisco introduce el tema principal del episodio, explicando que van a explorar las señas de identidad del momento actual de la humanidad a través del libro de Emilio Carrillo. Describe la obra como una invitación a mirar más allá de la superficie de la realidad mediante un enfoque crítico espiritual. Francisco destaca que el libro analiza los grandes desafíos contemporáneos: la pérdida de valores, las tensiones sociales, el poder de las élites globales y la sensación de vivir una transformación histórica profunda. Enfatiza que Carrillo no solo ofrece un diagnóstico, sino que propone una reflexión interior planteando que cada individuo tiene un papel clave en este momento de cambio.
Los siete signos de los tiempos según Emilio Carrillo
Emilio Carrillo explica la importancia de identificar las señas de identidad del momento actual, comparando la situación con un «auténtico huracán de magnitud aceleradamente creciente». Hace referencia al pasaje bíblico de Mateo 16:3 donde Cristo Jesús habla de los «signos de los tiempos». Carrillo identifica siete signos fundamentales: cuatro generados por la acción humana (distopía creciente, apostasía, iniquidad y nuevo orden mundial basado en desorden global) y tres que surgen del desenvolvimiento planetario y de la consciencia humana (aceleración del tiempo, removimientos y la sala de los espejos). Utiliza el patrón septenario que tradicionalmente ha empleado la sabiduría perenne.
La apostasía como pérdida de valores trascendentes
Francisco pregunta sobre la pérdida de valores trascendentes mencionada en el libro. Emilio Carrillo explica el concepto de apostasía, diferenciando entre su definición actual del diccionario (renuncia a una religión específica) y su significado histórico espiritual y metafísico: el olvido y rechazo de lo espiritual y transcendente en general. Carrillo conecta esto con la frase de Friedrich Nietzsche sobre «la muerte de Dios», explicando que se refiere a expulsar la visión transcendente y espiritual de la vida. Identifica el transhumanismo actual como la culminación de esta apostasía, donde el ser humano busca evolucionar integrándose con la tecnología, olvidando su dimensión espiritual y su ser imperecedero.
El peligro del secuestro tecnológico y la importancia del discernimiento
Francisco menciona el riesgo de ser secuestrados por las redes sociales y la necesidad de estar atentos para evitarlo. Emilio Carrillo enfatiza la importancia de cultivarse y usar las tecnologías poniéndolas a nuestro servicio, no al revés. Advierte que cuando perdemos conocimiento y discernimiento, las tecnologías se convierten en un peligro real. Usa el ejemplo de la inteligencia artificial, explicando que aunque la utiliza para consultas, siempre mantiene discernimiento para evaluar si las respuestas tienen sentido común. Compara esto con las calculadoras: está bien usarlas, pero manteniendo el conocimiento de cómo multiplicar y dividir. Carrillo comparte su experiencia pidiendo resúmenes de libros a la IA, notando que raramente captura lo verdaderamente significativo, sino que hace una simple tabulación del texto.
Cómo identificar el impacto de la desconexión de valores en la vida cotidiana
Paqui pregunta cómo esta desconexión de valores impacta en el día a día, pidiendo ejemplos prácticos para las relaciones familiares y laborales, y qué señales de alerta debemos identificar. También pregunta cómo cambiaría nuestra vida si logramos reconectar con esos valores y nuestra humanidad auténtica. Emilio Carrillo responde identificando dos palabras clave de las enseñanzas de los grandes maestros: paz y plenitud. Explica que la paz debe servir como brújula interna para dirigir comportamientos, conductas, pensamientos y emociones, pero advierte que debe ser experimentada realmente, no solo una palabra en una pancarta.
La paz como brújula interna y la plenitud como meta de vida
Emilio Carrillo profundiza en el concepto de paz como guía práctica, invitando a experimentarla mediante la auto-observación para identificar qué nos aporta paz y qué no. Propone «podar» (no rechazar violentamente) aquello que no nos da paz y cultivar lo que sí nos la proporciona. Introduce el segundo término: plenitud, explicando que está aún más tergiversado que la paz. La plenitud se relaciona con una pregunta fundamental: «¿Cómo quiero vivir? ¿Cuál es mi meta en la vida? ¿Aspiro a vivir o a sobrevivir?» Carrillo explica que vivir de verdad significa hacerlo desde la virtud, con principios y valores éticos y espirituales que guíen la vida, citando a Antonio Machado sobre «ser buena persona».
La importancia de rescatar nuestra mejor versión frente al sistema
Emilio Carrillo enfatiza que cuando orientamos nuestra vida hacia valores espirituales y éticos, sacando nuestra mejor versión y relacionándonos desde ella, se genera una dinámica que nos proporciona plenitud. Contrasta esto con quienes se limitan a sobrevivir, «aguantando escondidos» entre inseguridad, incertidumbre y miedo. Propone dar un paso adelante, no conformarse con una vida mediocre que el sistema quiere imponer, rescatar lo que verdaderamente somos y la sabiduría de grandes hombres y mujeres de la historia. Destaca la importancia de rescatar la sabiduría interior desde el «yo verdadero», desde lo que en nosotros no conoce la muerte, para que el entusiasmo y la plenitud se hagan realidad en lugar de la mera supervivencia.
La aplicación práctica de paz y plenitud en tiempos actuales
Francisco pregunta cómo poner en marcha estas dos cualidades en la vida diaria. Emilio Carrillo responde usando la metáfora futbolística de «bajar la pelota al terreno de juego», enfatizando la aplicación práctica. Explica que en estos momentos tenemos la posibilidad de vivir desde la consciencia, poniendo en valor lo que realmente somos, recordando que hay algo en nosotros que no conoce la muerte. Menciona que también en la realidad que nos rodea hay una esencia imperecedera detrás de la apariencia efímera. Insiste en que esto debe integrarse en nosotros, no ser una «chuleta» que recordamos ocasionalmente, y que aunque siempre ha sido pertinente, ahora es imprescindible debido a las señas de identidad actuales.
El nuevo orden mundial como realidad tangible
Francisco pregunta si Emilio ve el nuevo orden mundial como algo tangible o como una interpretación crítica. Carrillo responde que lo considera completamente tangible, explicando que se viene configurando hace tiempo pero tiene promotores específicos: los que dominan el sistema actual. Aclara que no es conspiración sino datos económicos fríos, citando su formación como economista. Presenta estadísticas oficiales que muestran que el 1% de la población acumula más patrimonio que el 99% restante, pero al analizar más profundamente, se trata del 1% del 1%. Al cruzar datos sobre grandes fortunas personales, familiares, paquetes accionariales de megacorporaciones y fondos de inversión, concluye que estamos hablando de «unas pocas decenas de personas» que dominan el sistema socioeconómico mundial.
El control total del sistema por las élites globales
Emilio Carrillo explica cómo estas pocas decenas de personas, a través del control socioeconómico, dominan todo lo demás: el entramado político institucional, donde gobiernos e instituciones sirven a las directrices de este reducido grupo. También controlan el entramado tecnológico y militar, así como áreas aparentemente más lejanas como medios de comunicación, cultura y educación. Todo entra bajo el control de estos pocos que dominan el mundo. Carrillo menciona que hace décadas pusieron el año 2030 como fecha de referencia para que el nuevo orden mundial esté definitivamente plasmado, citando la famosa agenda 2030 aprobada en el plenario de Naciones Unidas en septiembre de 2015.
La proximidad del año 2030 y las profecías bíblicas
Emilio Carrillo destaca que estamos en el lustro que desemboca en 2030, faltando solo 4 años para esa fecha objetivo donde el nuevo orden mundial aparecerá ya plasmado. Conecta esto con textos antiguos del cristianismo, citando específicamente el Evangelio de Mateo capítulo 24, donde Cristo Jesús habla de «los tiempos de la desolación, donde los males de siempre tendrán más intensidad que nunca». Carrillo ejemplifica esto mencionando que en la Segunda Guerra Mundial, un conflicto de 4-6 años se llevó 60 millones de vidas, pero ahora cualquier conflicto bélico ocasiona víctimas masivas, demostrando esa intensificación de los males tradicionales que profetizó Cristo.



