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La Observación Cuántica de la Sensibilidad

El movimiento ondulatorio del cosmos, en términos de expansión, interacción y equilibrio se ha demostrado y comprobado de una forma cada vez más precisa desde el siglo XX. En la actualidad, los avances tecnológicos y los instrumentos de recogida de datos permiten una confirmación cada vez más exacta de muchas de las teorías que el propio Nicola Tesla, Jacobo Grinberg u otros autores describieron con una maestría y genialidad muy adelantada a sus épocas.

En esta era de cambios -la mayoría tecnológicos y de capacidad de acceso a la información- se siente necesario (o, como mínimo coherente) hacer una propuesta de recalibración humana, personal.

La velocidad del ritmo de vida sugiere que la interacción cotidiana con tantos tipos de inteligencia se equilibre con la conexión con nuestra esencia, nuestro ser profundo, esa parte que todos albergamos en el interior. La propuesta pasa por permitirnos soportar la polaridad entre el mundo de la estimulación infinita y ese mundo interno que pide su propio ritmo esencial.

Una cosa está clara: La cantidad de información disponible, así como de propuestas de áreas de trabajo es inabarcable si no ponemos un criterio. Y cada vez más.

Tiene sentido, por tanto, adecuar la capacidad de acceso a la información y equilibrarla con la capacidad de percepción de los movimientos energéticos y la interacción con el entorno.

Calibrar un filtro que nos permita discernir qué nos puede resultar útil, qué está alineado con nuestro momento, y qué no.

La Visión Clásica de las Capacidades Perceptivas.

Comencemos con la visión de las capacidades perceptivas referidas a experiencias que percibimos, integramos y dotamos de significado a través la memoria y las capacidades sensoriales y mentales.

  • La Sensibilidad: En términos clásicos, se refiere a la capacidad de un ser vivo para percibir y responder a estímulos externos o internos. Esta capacidad se manifiesta en diferentes niveles:
    • Físico: La capacidad de detectar cambios en el entorno a través de los sentidos, como la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato.
    • Emocional: La habilidad de experimentar y responder a emociones, tanto propias como de otras personas.
    • Sensorial: La percepción de estímulos específicos a través de otros órganos sensoriales, como la sensibilidad al dolor, la temperatura, o la presión.
  • El Sentimiento: En términos clásicos, un sentimiento es una experiencia afectiva o emocional que se produce en respuesta a estímulos internos o externos. A diferencia de las emociones, que suelen ser más intensas y de corta duración, los sentimientos son más duraderos y reflexivos.
  • La Sensitividad: En términos clásicos se refiere a la capacidad de sentir como sinónimo de experimentar sensaciones. Esta capacidad queda íntimamente ligada por tanto, al sentimiento, y podríamos decir que se erige como la experiencia que precede a la elaboración mental de éste.

La Sensitividad Cuántica: La Capacidad de percibir los movimientos energéticos.

En realidad, siguiendo los parámetros de la ciencia cuántica podemos tener acceso a experiencias de captación de energía que van más allá de las propias capacidades perceptivas, y que tiene que ver con capacidades extrasensoriales.

Estas capacidades se están manifestando continuamente, no se desconectan al cerrar los ojos o al dormir, y se erigen como la base de nuestra capacidad de relación con el entorno.

Vamos a definir una serie de conceptos que nos acerquen a la visión cuántica de las percepciones.

  • La Energía Vital: Procediendo de la consciencia cuántica, la energía vital emerge como la manifestación activa y dinámica de esta energía universal. Esta energía vital insufla vida en los organismos, apoyando y regulando todas las funciones biológicas y emocionales. Es la corriente esencial que permite la existencia y el bienestar de los seres vivos. Cuando perecemos como seres vivos físicos, dejamos de formar parte indivisible de esa energía vital.
  • Los Campos Mórficos o Campos Morfogenéticos: Podríamos decir que, dentro del flujo de la energía vital, los campos mórficos desempeñan un papel crucial y específico al proveer la información necesaria para la organización y especialización celular. Estos campos guían el desarrollo y la función de las células, asegurando que se diferencien correctamente y desempeñen sus roles específicos en los órganos y sistemas del cuerpo.

Este concepto fue desarrollado por el Biólogo Rupert Sheldrake y explica por qué, en un momento dado del crecimiento embrionario, las células comienzan a replicarse con una especificidad para realizar funciones concretas y diferenciadas dentro del organismo.

Los Campos Mórficos son capaces de transmitir los movimientos del cuerpo de energía vital al organismo físico. Las zonas donde esas percepciones colapsan entre lo energético y lo corpóreo son los famosos Chakras.

  • La Sensitividad Cuántica: Esta idea o concepto de nuevo acuño, sugiere que nuestros sentimientos y emociones son manifestaciones de movimientos energéticos en el campo cuántico, y que somos capaces de percibir estos movimientos debido a nuestra conexión con la conciencia universal. Si nos vamos a la parte de nuestra experiencia individual relacionada con la unión a nuestro organismo, podríamos hablar de la capacidad de apreciar movimientos en nuestro cuerpo de energía vital, de forma que somos sensibles -sensitivos- a esos cambios que se dan.

Podemos decir, que el movimiento energético que somos capaces de percibir, se manifiesta casi al unísono con la percepción corporal que se genera en la unión del campo mórfico con nuestro organismo.

El Movimiento energético es neutro, mientras que en la manifestación a través de lo físico se suele mezclar con las respuestas condicionadas almacenadas en nuestro cerebro a través de la memoria, de tal forma que una percepción concreta, parece aportar un significado (Condicionado) concreto por la asociación que hacemos hacia nuestras experiencias previas.

En el siguiente apartado explicamos de qué forma se opera, desde la aparición del movimiento en el flujo vital, hasta la elaboración de una experiencia corpórea, la cual relacionamos con un pensamiento y emoción concretos.

El Proceso Perceptivo Cuántico: La Transducción Energética.

Este proceso de identificación, percepción y asociación a una respuesta de pensamiento y emoción concreta se da prácticamente en sincronicidad, aún así, tenemos la capacidad de identificar el movimiento energético originario del proceso.

Amit Gotswami explica que, desde el punto de vista de la sensibilidad humana, cuando sentimos (experimentamos la sensitividad cuántica), estamos identificando movimientos en el cuerpo de energía Vital, y de forma asociada, nuestros órganos se encargan de que percibamos ese movimiento, en el organismo, puesto que, como hemos visto, su funcionamiento se encuentra estrechamente vinculado a este flujo energético.

Interrelación entre los conceptos de Sensitividad, Percepción, Pensamiento y Emoción
  • Sensitividad Cuántica: A través de esta capacidad percibimos como la energía ambiental, las radiaciones electromagnéticas y las diferentes frecuencias vibratorias que se proyectan en el campo cósmico interactúan con el cuerpo de energía vital. De esta forma, se altera el flujo de energía interna a través del entorno. Es en ese momento donde tenemos la capacidad de determinar cómo interactuar entre nuestra energía esencial y el movimiento energético que se inicia. Si no tomamos consciencia, no afinamos esa antena, entramos en un proceso de asociación automática basado en las experiencias previas.
  • Percepción a través del Campo Mórfico: En un proceso prácticamente al unísono, ese movimiento genera una estimulación en nuestro sistema nervioso. Percibimos estos cambios desde el cuerpo vital y comienzan a procesarse en el cuerpo físico a través de los Chakras. Esta identificación puede ser consciente o subconsciente.
  • Intervención de la Memoria Racional: El cerebro racional empieza a buscar asociaciones lógicas y experiencias previas similares para interpretar el cambio energético y la sensación corporal. Se activa una significación que tiene mucho que ver con las vivencias y recuerdos almacenados en la mente racional.
  • Intervención de la Memoria Emocional: La memoria emocional agrega una capa de interpretación basada en experiencias pasadas, convirtiendo la sensación corporal en un sentimiento -emoción- específico.

Ámbito de intervención cuántica: Identificación de la raíz del Proceso.

¿Por qué se dice que la emoción es la clave para centrarnos en nuestro cuerpo energético? ¡Porque si hacemos, a través de la visualización y la consciencia el proceso inverso, podemos llegar a la identificación del movimiento energético causante de todo ello, es decir, al movimiento inicial!

Todos hemos sentido la emoción de apertura a una vinculación e intimidad con otra persona. Vamos a explicar el camino “de vuelta” para ir afinando la antena de la sensitividad cuántica.

Recorrido consciente para identificar el movimiento energético causante de la emoción.
  • Si eres capaz de identificar, de sentir el movimiento de la energía vital, entras en una vinculación más estrecha entre la parte energética y la manifestación -tanto física como mental- de tu realidad en su flujo constante de acontecimientos.
  • Si no te sientes especialmente adiestrado en este arte, no te preocupes, ¡perteneces al club más numeroso! la buena noticia es que siempre puedes identificar la emoción causada y deshacer el camino de migas que deja tu caperucita roja energética en su recorrido, puedes rastrear hacia atrás el recorrido. La Figura 2 explica el cómo.
  • Puedes entender la importancia que tiene el camino tanto de ida como de vuelta, si, en un momento dado potencias una emoción, esta influye directamente en una zona corpórea concreta, y podemos tomar conciencia de la relación que existe entre ese estado anímico y el funcionamiento de nuestro organismo. Esto es especialmente importante cuando nos referimos a la sintomatología asociada a emotividad y sensibilidad, por ejemplo, en el desarrollo de una patología.
  • Así, cultivar, entrenar, poner atención a cualquiera de las fases del proceso, te va a permitir la identificación -así como la intervención consciente- en la interrelación entre todos los elementos de la ecuación. Vas a poder poner consciencia en base a tu entrenamiento del sentir; este proceso, posiblemente no se cree de un día para otro, pero, una vez más, a mayor práctica, mayor avance.

La Observación Cuántica de los Arquetipos Universales

Seguimos en la serie de artículos dedicados a la divulgación de conceptos de la mecánica cuántica y su relación con la espiritualidad.

En el primer escrito hicimos una introducción a la visión general que puede aportar el Paradigma Cuántico, y seguimos en el siguiente exponiendo la Conciencia Universal como base de la existencia cósmica. En ese caso explicamos cómo esa máxima frecuencia vibratoria se convierte en la causa de todas las causas, y por tanto de todos los efectos que experimentamos.

A partir de aquí, es importante reflejar la idea que la ciencia cuántica expone sobre la existencia de diferentes planos de experiencia, diferentes dimensiones que, de forma conjunta, conforman el total de nuestra realidad.

Estas dimensiones, se ordenan, entre otros factores por la frecuencia vibratoria de las partículas subatómicas que forman parte del todo, esa red infinita de comunicación energética en el universo.

Para explicar los Arquetipos Universales, tenemos presente esta idea de multidimensionalidad.

Las frecuencias vibratorias de las que participan los arquetipos relacionados con el amor, la compasión o la empatía, por poner ejemplos, se sitúan en un plano al cual tenemos acceso (esta es la buena noticia) para poder experimentar a través de ellos en nuestro día a día como seres humanos. Accedemos a ellos cuando conectamos con esas frecuencias a través de nuestras experiencias de vida.

Al mismo tiempo, es importante recordar el principio de Causación Descendente.

Este principio permite entender que los fenómenos se crean (se causan) desde lo más sutil a lo más denso, desde la frecuencia vibratoria entre las partículas de los átomos más elevada a las frecuencias vibratorias más bajas.

Grafismo explicando la capacidad creadora a partir del Principio de Causación Descendente

En este escrito y en los sucesivos abordaremos diferentes fenómenos relacionados con nuestra experiencia de vida según una hipotética visión de gradación vibratoria de las experiencias. Podemos hacer un paralelismo con la escala de frecuencias vibratorias que estableció del Dr. David J. Hawkins. En ellas se genera una aproximación sobre la frecuencia que generan diferentes experiencias humanas que vamos acuñando en nuestra vida.

Escala vibracional según conciencia y emociones. Tomado de varias fuentes, por David J. Hawkins

Con ambas concepciones explicadas a través de los gráficos, podemos llegar a la conclusión de que tenemos mayor capacidad de creación conforme iniciamos nuestra experiencia desde la escala más sutil y elevada, hacia la escala más densa y material.

Evidentemente, la coherencia entre lo que generamos desde la visualización sutil, y lo que materializamos en nuestras acciones físicas, es el factor que nos permite acercar al máximo ambos extremos.

Aproximación al concepto de Arquetipo Universal.

Los arquetipos universales son modelos de comportamiento y patrones de pensamiento presentes en todas las culturas y sociedades humanas. Estos arquetipos son conceptos colectivos y atemporales que se manifiestan a lo largo de la historia y en diferentes contextos. Fueron explicados por Platón y revisados y popularizados por el psicólogo Carl Jung, quien los describió como imágenes primordiales y símbolos compartidos por la humanidad.

Nos referimos a aquellos conceptos que experimentamos en nuestra vida humana como “valores”, siguiendo los ejemplos anteriores: el amor, la compasión, empatía…

También podemos identificar aquellos instintos naturales de protección a un bebé, ayuda a alguien en peligro…

En el marco de la física cuántica, los arquetipos universales pueden entenderse como patrones de energía y conciencia que existen en el campo cuántico, que es la base subyacente de toda realidad. Estos arquetipos no son entidades fijas, sino frecuencias vibratorias y estados de información potencial que se manifiestan en la realidad física a través de la observación y la interacción consciente.

A través de nuestras experiencias humanas, de la vivencia de situaciones y de nuestras propias acciones, accedemos a esta dimensión elevada.

Establecemos un puente, una relación con esas frecuencias a través de conectar con esas experiencias en nuestro día a día.

De esta forma el Arquetipo universal sería aquella frecuencia vibracional, que a través de la experiencia humana nos permite conectar con el más alto nivel de sutilidad.

Podríamos decir también que los arquetipos son equivalentes a los valores que queremos transmitir en nuestra experiencia externa.

El Inconsciente Colectivo.

Tal y como explicaba el propio Carl Jung podemos decir que estos arquetipos forman parte del inconsciente colectivo.

Entendemos este Inconsciente colectivo como aquel fenómeno que se encuentra más allá de la acción consciente humana y que al mismo tiempo es común a esa misma experiencia humana de forma general.

En ese Inconsciente Colectivo se imprimen ideas sobre lo que es bueno o malo y otros aspectos de carácter universal como pueden ser los ejemplos a que nos hemos referido: la belleza, el amor, la compasión, el cuidado a un bebé…

También es cierto que se imprimen otra tipología de experiencias cercanas al miedo, a la ansiedad, a la ira… pero ya hemos explicado que, por coherencia con la vibración, no podemos tomar de referencia esas vibraciones como elementos en que se base nuestro principio creativo.

Volviendo al Arquetipo de “alta calidad” podemos decir que, sin ningún tipo de distinción de edad, edad, raza, época o sociedad, conectamos con una parte del Campo Unificado que contiene la información arquetípica.

Desde la perspectiva de la física cuántica lo entendemos como una red interconectada de energía e información que abarca todas las mentes humanas.

Así, la mejor labor que podemos realizar es traer a la experiencia consciente todo lo que los arquetipos universales nos aportan, independientemente que estén alojados en un campo de acción inconsciente.

Esta labor de poner consciencia nos resultará útil tanto para nuestro bienestar individual, como para la contribución a nuestro entorno.

Como ya hemos explicado, a través de nuestras experiencias, podemos enlazarnos a ese “subcampo arquetípico” y cuando experimentamos estos arquetipos, estamos elevando una parte de nuestra energía a una capa realmente sutil.

Tomando una interpretación de Goswami, podemos explicar que a través de una experiencia interior -la conexión con un arquetipo de bondad- proporcionamos un contexto idóneo para pensamientos y sentimientos nobles y creativos.

De hecho, para nuestros más elevados pensamientos y nuestros más nobles sentimientos.

La conexión con el arquetipo

Estamos acostumbrados a lidiar con nuestros pensamientos, emociones, sensitividades y sentimientos de una forma interna, podríamos decir que desde una experiencia individual.

En el momento que “traemos” a la consciencia una experiencia de estas características establecemos un puente entre nuestro flujo energético individual y el “campo arquetípico”.

Generamos una coherencia cuántica vital entre nuestra energía individual y esta tipología de fenómenos, y así trasladamos el fenómeno hacia lo colectivo, lo compartimos.

Accedemos a través de nuestra experiencia individual, a ese espacio que es universal y colectivo y que carece de limitaciones, puesto que como humanos venimos de serie preparados para acceder a ese campo, que es supramental. Vamos más allá de nuestra parte mental individual.

Nos enlazamos con una parte del campo unificado que tiene sus propios flujos energéticos, tal y como hemos explicado, y experimentamos desde ahí esa interacción energética.

Y la recibimos en el pensamiento, en la emoción y en la sensación corpórea, elevando nuestra frecuencia vibracional y participando de una experiencia sutil, sublimada.

Ahí nos permitimos acceder a nuestros pensamientos más puros, limpios, elevados, nobles… y desde ahí, por el principio de causación descendente, tenemos mayor capacidad de crear y moldear nuestras experiencias.

Conclusiones Prácticas

A modo de resumen, restando teorización y tecnicismos, la ciencia cuántica a través de sus estudios y conclusiones, aporta validez a las siguientes ideas:

  • Los arquetipos universales son espacios de interacción energética que interaccionan en una frecuencia energética elevada dentro del campo unificado.
  • Como humanos, tenemos la capacidad de conectar con esas frecuencias, independientemente de edad, raza, sexo, estado o momento vital.
  • La conexión con esas frecuencias se puede realizar de forma consciente o inconsciente, en cualquier caso, identificar cómo se manifiesta esa frecuencia en nuestra experiencia, cómo se expresa, cómo se siente y cómo la recordamos, nos permite darle mayor solidez.
  • En nuestra actividad diaria, tenemos múltiples oportunidades de conectar con esa dimensión.
    • Conectar de forma consciente nos amplifica capacidades creativas y creadoras.
    • Conectar de forma inconsciente nos eleva aunque esa noble intención se puede diluir, ya que no tiene el sustento que le da la conciencia.
    • No hacerlo nos deja en un estado basal de vibración, no quiere decir que sea malo, pero puesto a experimentar, porqué no hacerlo desde nuestra mejor versión.

Al conectar con esa frecuencias se nos amplifican diferentes oportunidades.

  • Por un lado, tenemos acceso a nuestra versión más elevada, participamos de la visualización, actitud, intención, emoción y acción a la que podemos llegar en cada momento. (Ojo, no estamos diciendo que siempre lleguemos al estado máximo, si no que nos permitimos experimentar desde nuestro estado óptimo en cada momento presente).

Esta práctica, permite recibir y registrar nuestras experiencias, como mínimo, desde un estado de mayor optimismo.

  • Por otro, tenemos acceso a una mayor capacidad de moldear nuestra vida, puesto que al actuar iniciando desde lo sutil, por principios cuánticos, las posibilidades de materialización en lo físico se multiplican.

Aquí reside nuestra elección, somos libres de tomar cualquiera de los caminos.

La visión cuántica de la Conciencia Universal

Contexto de la Creación a partir de la ciencia cuántica

“Existe un principio creador inteligente, generador de cualquier tipo de creación”

Partimos de la visión cuántica de la existencia, que considera que existe una conciencia universal la cual es la base creadora del universo. Esta idea principal, la desarrollamos en el primer artículo “La observación cuántica de la existencia”.

Así, estamos ante una visión científica, que comparte con otras concepciones la idea de un elemento inicial, creador de todo lo que acontece en el universo.

A nivel energético, de partículas subatómicas, la consciencia universal opera desde el más alto nivel de vibración y sutilidad. Es la frecuencia vibratoria más elevada y más ligera, si se permite esta expresión.

A partir de esta premisa inicial, se materializan las diferentes formas de expresión de vida, tanto en los aspectos más sutiles como en los más materiales.

Así el principio cuántico de Causación Descendente, explica que las experiencias se generan  –se causan– desde la frecuencia de vibración más elevada o sutil, hacia la frecuencia de vibración más baja o densa.

Por tanto, las causas de las experiencias que vivimos se generan en los niveles más sutiles, y sus efectos se manifiestan progresivamente en los niveles más densos.

Esta visión, que tiene un respaldo basado en experimentos científicos, nos permite situarnos como cocreadores de nuestra propia experiencia de vida.

La clave es situarnos en las capas más sutiles de nuestra experiencia -por tanto, en las causas- para ir desarrollando los efectos en las capas más densas de nuestra experiencia, todo ello sin perder la continuidad y correlación entre esos niveles.

A partir de esta idea principal, exponemos una serie de conceptos, que nos permiten entender cómo podemos operar desde esta visión.

La Consciencia Universal, el principio Creador de todo

“Todos somos uno, en esencia no tenemos una identidad propia”

¿Has escuchado o leído alguna vez esta afirmación? ¿Cómo podemos llegar a entender que todos formamos parte de un mismo universo, de una forma unificada, no desde la individualidad?

Existen disciplinas como el misticismo, la metafísica, los estados meditativos… que aportan conclusiones parecidas sin utilizar la calibración que proporcionan las mediciones obtenidas a través del método científico.

Por otro lado, encontramos diferentes teorías y conceptos que nos acercan a esta realidad a partir de la mecánica cuántica.

El Big Bang y la expansión de la energía cósmica.

La teoría más aceptada sobre el origen del universo es el Big Bang, que sugiere que éste comenzó como una singularidad extremadamente caliente y densa que se expandió hace aproximadamente 13.8 mil millones de años.

La propia visión científica de la creación, necesita que exista un principio creador, puesto que la ciencia no acepta que algo surja de la nada, a este principio le llamamos conciencia universal.

La idea de que el Big Bang genera una expansión sutilizándose a partir de esa densidad singular inicial es totalmente coherente con la percepción de la conciencia universal como el estado de más alta vibración y frecuencia.

El Campo Unificado.

La teoría del campo unificado sugiere que todas las fuerzas fundamentales y partículas del universo están conectadas en un campo único. En este sentido se puede explicar la concepción de una continuidad en el espacio / tiempo, más allá de lo que percibimos como exclusivamente material o sólido.

En un sentido filosófico, esa teoría de compartición del medio apoya la idea de una conciencia universal que actúa como base de toda la realidad, unificando cualquier manifestación de vida.

Conciencia Cuántica.

En una visión científica, los autores Penrose y Hameroff, sugieren que existen unos procesos cuánticos dentro del cerebro que podrían ser responsables de la conciencia local humana.

En sus estudios se vinculan las estructuras microtubulares dentro de las células cerebrales, a procesos cuánticos que contribuyen a la formación de la conciencia humana individual, tal y como acabamos de citar.

Estos hallazgos permiten entender la experiencia humana como un fractal de la totalidad del cosmos.

Extendiéndose a una escala cósmica, algunos teóricos sugieren que el universo mismo podría poseer una forma de conciencia cuántica.

Llevado a una concepción metafísica, filosófica e incluso religiosa, la concepción de fractalidad sería equivalente a la expresión de “Dios hizo al humano a su imagen y semejanza”.

Multiverso y Realidades Paralelas

La teoría del multiverso sugiere que existen múltiples universos o planos de realidad paralelos.

Hemos explicado que el campo unificado comprende la interacción energética entre todos los estados de la materia (sólido, líquido, gaseoso, plasmático).

El principio de entrelanzamiento cuántico, explica que las partículas subatómicas pueden comunicarse e interactuar independientemente de las magnitudes de espacio y tiempo.

Estas dos teorías unidas, presuponen la existencia de una energía sutil de alta frecuencia, y que no obedece a las leyes de la localidad.

Está demostrado científicamente que las interacciones cuánticas, se ejecutan en diferentes dimensiones, al margen del espacio y el tiempo.

A partir de aquí, la idea de experiencias en realidades paralelas, es perfectamente demostrable.

Una aportación actual, la visión del Dr Sans Segarra.

En la actualidad encontramos revisiones como la del doctor Manuel Sans Segarra, que permite integrar muchos de estos conceptos a partir de las experiencias cercanas a la muerte (ECM).

En su actividad médica, se ha encontrado con estos sucesos en pacientes que han sido diagnosticados de muerte clínica, y posteriormente han podido ser reanimados.

En ese período de muerte clínica, algunos pacientes experimentan una especie de fusión con el entorno, lo que sería el equivalente a elevar la frecuencia vibratoria de la energía vital humana, hasta la de la consciencia universal creadora.

Para llegar a esa coherencia vibracional, a través de la muerte clínica, o la pérdida puntual de las constantes vitales, refieren una salida del cuerpo, un abandono de la estructura física.

Sienten que experimentan la unidad energética, de la cual formamos parte.

La energía vital que da vida a toda nuestra estructura celular, en cierta forma se libera y se sutiliza cuando ya no le transfiere la vida al cuerpo.

Al revivir después de su recuperación, muchos pacientes refieren esas sensaciones, las cuales se han recopilado con método científico para abordar el estudio de esos fenómenos.

La conclusión sería que, al abandonar el cuerpo, al salir de la estructura física densa, nuestra energía vital -nuestro espíritu- encuentra una coherencia vibracional con esta Conciencia Universal a través del campo unificado.

Si bien la fusión con la Conciencia Universal podría ser un estado vibracional altamente elevado, como mínimo se relata la fusión con una unidad energética más allá de nuestra individualidad.         

Conclusiones prácticas

“El TODO es Mente; el universo es mental”

El Kybalion

Tanto las evidencias científicas, las teorías filosóficas, como las enseñanzas místicas, nos llevan a la conclusión de la existencia de una CONCIENCIA UNIVERSAL, el principio creador, da igual si le llamamos Big Bang, Dios, la Fuente, el Todo…

  • En una visión energética, este principio opera desde lamás alta Frecuencia Vibratoria. Por tanto, se erige como la más sutil de las experiencias.
  • A nivel cuántico, según el principio de Causación Descendente, su naturaleza es la de la más alta capacidad de creación.

Su máxima frecuencia vibratoria la convierte en la causa de todas las causas, y siguiendo esa lógica, también de todos los efectos que se generan en las estructuras más densas.

El hecho de que las partículas subatómicas estén a una vibración “máxima” confiere la capacidad de mayor creación, es el estado más “ligero” y desde del cual, al bajar de frecuencia las experiencias van tomando materialización.

  • Interacción desde la experiencia humana: Desde nuestras estructuras físicas materiales, se supone muy difícil la conexión con esta frecuencia, puesto que implicaría fundirse con ella. Sin un desarrollo y aprendizaje, la materia que conforma nuestro cuerpo no interactúa de forma coherente con esas elevadas vibraciones. Entonces, ¿cómo podemos acompasar nuestro organismo a la interacción con el campo unificado? Abrimos la puerta en el siguiente punto.
  • Desde nuestras estructuras mentales y emocionales, y desde nuestra capacidad de percibir la energía de forma extrasensorial (de forma ajena a nuestros sentidos físicos) podemos acercarnos más a esa frecuencia vibratoria.

Tenemos herramientas que nos vienen de serie para interactuar con el medio a través de acompasar las frecuencias vibratorias de las estructuras atómicas y subatómicas.

Sí, tenemos la capacidad de modificar estados vibratorios internos, e incidir en los externos, puesto que el campo es uno unificado, independiente de las fronteras que nuestros sentidos físicos (especialmente vista y tacto) sugieren.

Dicho de otra forma, podemos interactuar con las capas sutiles, con las causas de las experiencias que generan efectos en las capas más densas.

Podemos desarrollar la capacidad de percibir e interactuar con la energía vital que proporciona la vida a nuestro organismo.

Podemos utilizar los pensamientos y emociones de forma que aumentemos su frecuencia vibratoria.

Podemos entrenar y optimizar la percepción de las energías que operan al margen de nuestra energía vital, no olvidemos que la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma, y que el campo de acción energética está unificado.

La transformación de nuestra propia energía, y la interacción con el medio se convierte en una decisión consciente, no es una mera posibilidad remota.

La observación Cuántica de la existencia

La percepción más allá de los sentidos.

“Las cosas más importantes en la vida, no son cosas”

En ocasiones, nos percatamos que la realidad más representativa de nuestra existencia es precisamente aquella que no podemos percibir a través de los sentidos físicos, ni de los receptores sensoriales que se dispersan en nuestro organismo.

Si profundizamos, observamos que los órganos encargados de posibilitarnos esa percepción, como pueden ser los oídos, el centro termorregulador, los ojos… tampoco son los que permiten acercarnos a esa realidad que percibimos como más representativa de nuestra experiencia de vida.

En esas ocasiones, por tanto, nos sentimos más en armonía con una forma de percibir -de sentir- que va más allá de la experiencia meramente física.

Si nos fijamos, esas ocasiones recurrentes, tienen que ver con momentos que aportan un nuevo valor, o un significado mayor al que aporta la experiencia física.

En cierta forma, podemos decir que, gracias a conectar con una percepción extrasensorial, encontramos respuestas, motivaciones, capacidades a las cuales decidimos poner atención…

También deshacemos atascos que antes nos parecían dificultades, o encontramos la razón por la cual estamos atascados, y así nos centramos de una forma más certera en la resolución de situaciones que podemos mejorar en nuestro día a día.

Y como factor común a todo ello, tenemos la certeza de que, en la percepción física y corporal, no hemos experimentado ningún tipo de cambio, sabemos que, de alguna forma, nos hemos inspirado gracias a algún acontecimiento no sensorial que reconocemos como catalizador del cambio perceptivo.

Muchas veces, identificamos estas experiencias como “crecimiento personal” puesto que lo percibimos como un factor de cambio interno, como un momento en el que experimentamos una evolución que nos catapulta hacia una mejor versión de nosotros mismos.

La generación de materia a través del quantum, el previo a la física Newtoniana

“El organismo humano es una máquina perfecta”

La ciencia cuántica explica, entre otras cosas, las relaciones y movimientos que se dan entre las partículas que conforman los átomos.

Esta denominación de “ciencia cuántica”, se debe a la observación y estudio del quantum -cuanto- que es la partícula y unidad indivisible más pequeña que podemos encontrar, que podemos analizar.

A partir de la generación de la partícula, se encadena la generación de la materia.

Los físicos, científicos y teorizadores, han conseguido explicar que la composición de los diferentes cuerpos y materiales, se determina por la naturaleza de los átomos y moléculas de cada compuesto.

También se ha llegado a explicar cómo conseguir diferentes mezclas, aleaciones, y creación de nuevos materiales.

Describir al detalle el hecho que una serie de cambios en las estructuras moleculares tienen una correspondencia con la generación de materia, es bastante complejo, pero podemos entender las transiciones a través de un órgano físico.

Si nos referimos, por ejemplo, al cuerpo humano, la física y la biología explican las relaciones entre los cuantos -esas partículas indivisibles que forman átomos- los cuales a su vez forman moléculas, las cuales generan las macromoléculas, y así paulatinamente se van organizando unidades más complejas de materia, que acaban desarrollando un tejido, el cual forma parte de un órgano, con una funcionalidad concreta en el organismo.

A esta forma de entender la realidad de la materia le llamamos causación ascendente, a partir de la cual, explicamos la formación de la materia, a partir de la visión de las unidades más pequeñas y microscópicas, hacia las unidades más grandes y palpables.

Integración de la causación ascendente materialista, junto con el estado cuántico Onda / Partícula propio de las partículas elementales.
Imagen 1. Integración de la causación ascendente materialista, junto con el estado cuántico Onda / Partícula propio de las partículas elementales.

La ciencia cuántica y la calibración de la información del medio, el campo, el ambiente

“El 99,9% de la materia, es vacío”

Si la materia solamente tiene un 0,01% de “materia”, entonces, por lógica, la diferencia entre lo que percibimos como materia -como sólido- y lo que percibimos como no materia, no es tan grande, ¿estamos de acuerdo? O, ¿contradecimos a la labor de los investigadores al microscopio?

La ciencia cuántica a través del análisis el comportamiento de los cuantos, llega a la conclusión que, en realidad, toda la existencia participa de un espacio continuo -el medio o el campo- en el que la interacción entre las partículas subatómicas, es la que genera el desarrollo de una u otra forma de materia.

Dicho de otra forma, el 99,9% del “vacío” es vacío estructural, pero es el responsable de aportar una información concreta que influye en el movimiento de las partículas subatómicas, y que, por tanto, interviene en la generación de uno u otro tipo de materia.

Esto viene determinado por la Teoría de los campos unificados que sugiere que las partículas subatómicas interactúan a través de campos que se entrelazan y se influyen mutuamente, creando un continuo de interacción energética.

De toda esta explicación, se desprende que coexistimos en un campo cuántico. Este campo es una especie de «mar» de energía que existe en todo el universo.

Esta concepción de continuo energético es la que nos lleva a una dualidad básica en la física cuántica: El quantum puede coexistir como onda y como partícula al mismo tiempo.

Así, en ese océano, conviven infinidad de ondas electromagnéticas que tienen influencia en el ambiente, tanto la información de las ondas wifi del router, como la de los colores que el cerebro decodifica a partir de los receptores sensoriales y órganos de la visión, por poner dos ejemplos.

Y todas interactúan entre ellas, todas generan e intercambian información en ese ambiente global.

Toda esa coexistencia energética se da en formato onda, y, en el momento en que se colapsa -se observa, se experimenta- esa energía, se materializa el formato partícula, de esta forma se genera la materia en la forma en que hemos explicado en la Causación ascendente.

La ciencia cuántica y la calibración de la capacidad de intervención humana

“El Mentalismo es la capacidad de usar la mente, no sólo el cerebro”

¿Y qué tipo de experiencias interactúan con este mar de energía?

¿Cuáles generan ondas equivalentes a las ondas que acaban formando las estructuras materiales?

¿Podemos incluir nuestro pensamiento, nuestras emociones, nuestras pulsiones (…) en un listado de experiencias que interactúan con las ondas responsables de la creación de estructuras “materiales”?

La respuesta es que sí, de hecho, no olvidemos que siguen formando parte de ese 99,9% de vacío…. al mismo nivel.

Damos por supuesto que hay unas ondas receptoras de la señal que emite un teléfono que ha decodificado un texto escrito a través de una pantalla táctil y que recibimos en otro teléfono de vuelve a codificar ese mismo texto gracias a la información proveniente de esas ondas, ¿verdad?

Pues resulta que esas ondas han interactuado con el entorno en que nos movemos, han generado cambios en las estructuras subatómicas y se han materializado (exacto, de materia) en una recepción EXACTA de lo escrito, justo en otro teléfono que ha realizado el proceso inverso.

– De hecho, cuando tenemos conflicto de opiniones, solemos recurrir a la pantalla del chat para demostrar que esa interacción se ha realizado de forma absolutamente sincrónica, y… ¡en ambas pantallas figura el mismo texto! –

Pues bien, con tus pensamientos, tus emociones, tus sentires, tus alegrías, tus frustraciones… pasa exactamente lo mismo.

Esas experiencias generan un campo de información en forma de onda al mismo nivel que la señal “G” de turno, e interactúan con el entorno, incidiendo y colaborando de forma más o menos directa con todo el resto de ondas que “circulan en el ambiente”.

Sí, con tu wifi también… y con la señal de TV, y con la frecuencia modulada de la radio de tu coche, aunque la escuches por “datos móviles”.

Tu mente (que no está dentro de tu cerebro, pero esto ya lo trataremos más adelante) interacciona al mismo nivel que tu piel, el algodón orgánico de tu camisa, y el microondas.

Está comprobado a través de mil experimentos y estudios físicos… aquí podemos identificar esa idea que hemos escuchado mil veces de “a ver si va a ser verdad que aquel chamán que me encontré en aquel viaje tenía razón…”

La Causación Descendente, el papel de la conciencia

“Somos lo que pensamos, sentimos y experimentamos, más que lo que hacemos”

La física cuántica, sugiere que existe un principio creador universal de todo el movimiento energético cósmico, una consciencia universal inicial, a partir de la cual se articula el orden de la creación.

Desde ese estado más sutil, se van generando, diferentes capas de existencia energética determinadas por las ondas y el vacío entre las estructuras que antes hemos mencionado.

Pues bien, a un nivel cosmológico, el ser humano representa un fractal (una realidad a escala -energéticamente hablando- de la inmensidad del universo).

Desde esa escala, la propia consciencia*1 humana se convierte en el principio de creación de la propia realidad.

Estas interacciones se han explicado previamente en filosofías, teorías metafísicas, religiones, o prácticas con categoría de “espiritualidad” como pueden ser la meditación, Yoga, el mindfulness…

La conclusión es clara: el trabajo, atención y cultivo de la propia consciencia, nos permitirá acercarnos a esa parte sutil, no material, que es el lugar desde el cual se generan las experiencias en el mundo físico, material.

Cuanto más capaces, hábiles, diligentes, seamos en la profundización de nuestra consciencia individual, más nos alinearemos de forma armónica con esa consciencia universal, es tan sencillo como complejo al mismo tiempo.

Así, la pauta genérica -que la investigación científica y filosófica sugiere- es la de cultivar nuestra conexión individual, profundizar en ella, dedicarle atención.

De esta forma, podemos alinear los diferentes planos en los que operamos, el material, el mental, pero también el emocional, el energético… y conectamos de la forma más estrecha y más efectiva la consciencia universal.

La decisión de hacerlo o no, es individual, y una vez decidido, el cómo hacerlo dependerá de nuestros gustos, aptitudes, sensibilidades… de todos esos factores que nos hace singulares a pesar de estar interconectados con el todo cosmológico.

Elevar nuestra consciencia, supone acercarnos de forma más estrecha al reino cuántico, al reino de las infinitas posibilidades, y sí, es una capacidad que viene de serie con nosotros.

La consciencia Universal, fuente creadora y la consciencia individual como herramienta de conexión.
Imagen 2. La consciencia Universal, fuente creadora y la consciencia individual como herramienta de conexión.

*1 Consciencia y Conciencia. Dependiendo de los autores, se considera Consciencia a la única realidad existente, o a la fuente de creación de todo ser, y conciencia a la experimentación individual, incluyendo también al pensamiento, emoción…

Así lo explica Raimon Samsó, en el libro “El Código de manifestación”

En este caso, consideramos la Consciencia a nivel Universal, y la Consciencia a nivel Individual como una manifestación a partir de la fractalidad humana.


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El inconsciente cuántico, con Marly Kuenerz

Explorando la intersección entre psicología transpersonal y espiritualidad para transformar tu vida.

En Nueva Humanidad TV contamos con la presencia de Marly Kuenerz, destacada psicóloga clínica y autora del aclamado libro «El Inconsciente Cuántico.» Marly comparte sus profundas experiencias en el campo de la psicología transpersonal, explorando cómo esta disciplina integra la espiritualidad y la ciencia para ofrecer una perspectiva más amplia de la conciencia humana.

La vida y la muerte son dos caras de la misma moneda; tal como vives, mueres, y tal como mueres, vives.

Marly Kuernez

En esta entrevista abordamos los siguientes temas:

  • Introducción a la psicología transpersonal y su importancia en la sanación emocional.
  • La relación entre espiritualidad y psicología: ¿Cómo podemos integrar ambas en nuestra vida cotidiana?
  • La atención como herramienta clave para transformar nuestras experiencias.
  • El uso de la sonoterapia y las vibraciones sonoras en el proceso de sanación.
  • Reflexiones sobre la vida, la muerte y el aprendizaje a través de nuestras experiencias.

Este video te proporcionará una nueva perspectiva sobre la conexión entre mente y espíritu, así como herramientas prácticas para mejorar tu bienestar emocional y espiritual. No te pierdas la oportunidad de escuchar los consejos de Marly sobre cómo vivir con mayor consciencia y propósito.

Marly nos habla también de su último libro, «El inconsciente cuántico», publicado este año y del que vendrá a principios de 2025, una reedición de «El juego de la atención».